El 29 de enero no es solo un día de invierno como cualquier otro: es el Día Nacional del Rompecabezas. Una invitación a ponerse cómodo bajo una luz suave con un té caliente y una lista de reproducción relajante. ¿Hacer un puzzle un día entre semana, en pleno mediodía, cuando probablemente deberíamos estar haciendo otra cosa? Pues sí. Por supuesto que sí. El jueves 29 de enero, montamos, nos reunimos, nos juntamos. Lo demás puede esperar.

🤔¿Qué es el Día Nacional del Rompecabezas?

Es cierto, ahora hay días dedicados a todo. El 7 de enero, por ejemplo, es el día de la rueca (un objeto discreto, pero aparentemente muy defendido). Y el 9 de abril es el Día Mundial del Unicornio (sí, sí, en serio). Así que, sinceramente, el rompecabezas también se merece su día.

El Día Nacional del Rompecabezas surgió en Estados Unidos en los años 90, por iniciativa de la creadora de rompecabezas Jodi Jill. Aunque este día aún no se celebra en Francia como «gran día internacional», en Jour Férié, os aseguramos que nos lo tomamos muy en serio. Porque un rompecabezas nunca es solo un rompecabezas.

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🔍¿Por qué celebrar los rompecabezas?

En un mundo que no deja de acelerarse, los rompecabezas se resisten. Nos ofrecen tiempo real, el tiempo del slow living, en el que no corremos, en el que no optimizamos nada. Porque hacer un rompecabezas es aceptar no ir rápido. No entenderlo todo de inmediato. Perderse para encontrarse mejor.

Y si aún necesitas una excusa para sacar la caja, aquí tienes al menos 10 buenas razones para dejarte tentar:

  • Dar un significado profundo a la palabra «progreso»: dos piezas que encajan, es minúsculo... y, sin embargo, inmenso (solo quedan 998, pero no pensemos en ello).

  • Entrenar la vista: Descubrir que el beige nunca es solo beige. Es arena, crema, lino, cáscara de huevo o cordel. Y, a veces, todo eso a la vez.

  • Practicar la meditación activa: ser capaz de mirar una pieza durante 4 minutos sin pensar en nada más.

  • Descubrir tu talento para clasificar obsesivamente: Por color. Por forma. También por estado de ánimo.

  • Prueba tu visión periférica: localizar una pieza al otro lado de la mesa sin levantarte de la silla. Una hazaña subestimada.

  • Aprender humildad: Esta pieza es perfecta. La colocamos con seguridad. Se niega rotundamente a encajar. Lección aprendida.

  • Realizar una investigación real: «Esta pieza es verde... pero no del verde adecuado. Demasiado verde como el de una pradera. O no lo suficientemente bosque después de la lluvia».

  • Ejercitar la memoria: «¿Ya había probado esta pieza, o no? Ah, sí».

  • Redefinir la expresión «casi terminado»: cuando queda «solo el cielo». Es decir, unas 400 piezas.

  • Demostrarse a uno mismo que se puede terminar lo que se empieza: sin presión, sin cronómetro, sin juicios.

Hacer un rompecabezas, al fin y al cabo, ¡es muchas cosas a la vez! Y, sobre todo, es vivir una montaña rusa emocional: alegría intensa → duda → frustración → victoria → orgullo.

🎉¿Cómo celebrar el Día del Puzzle?

Para celebrar el Día Nacional del Rompecabezas, no hacen falta grandes discursos ni confeti (aunque tampoco estaría mal). Podemos elegir estar solos o acompañados, pero nunca con prisas. Si estamos solos, nos concedemos un momento para nosotros mismos con un minirrompecabezas en una esquina de la mesa: nos sumergimos en el flow y nos sentimos extremadamente productivos... sin responder ni un solo correo electrónico. Todo un lujo.

Rompecabezas de baloncesto Paquete de rompecabezas


Cuando se juega en grupo, es otra aventura. El rompecabezas cooperativo une sin esfuerzo, crea silencios cómodos y, a veces, desencadena grandes debates existenciales («¡Pero sí, esa pieza ahí!» — «No. Mira la nube. ¡LA NUBE! ¿Te has puesto las gafas?» — «Va ahí»). «No»). También permite poner a prueba la capacidad de colaborar (Y, ¡hop!, escondo discretamente una pieza en mi bolsillo, sin que nadie se dé cuenta, porque soy YO quien colocará la última).

Y entonces llega EL momento. La última pieza, que colocamos con un respeto casi religioso. Nos miramos, sin decir nada. Nos quedamos ahí, orgullosos como Artaban. Porque en ese preciso instante, todo parece estar finalmente en su sitio.

Así que apúntate la fecha del 29 de enero, Día Nacional del Rompecabezas, para hacer una pequeña desintoxicación digital, reducir el ritmo o tomarte un descanso. Y si el mundo tiene que esperar un poco, no pasa nada. Le dirás: «Hoy no puedo, toca puzzle».🧡🧩

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