Llega sin avisar y se instala con pesadez en un silencio ensordecedor. ¿Pero quién es? El aburrimiento. Ese del que huimos a base de hacer scroll frenéticamente por la pantalla o de ver series sin parar. O de «solo voy a echar un vistazo a la nevera» por tercera vez en diez minutos. Hasta el gato suspira… ¿Y si miráramos de frente a este tiempo libre que aún no sabe en qué quiere convertirse? Con delicadeza y sin obligación de ser productivo, por supuesto. Entonces, ¿qué hacer cuando nos aburrimos? Las ideas para domesticar esos momentos un poco vacíos, las encontrarás aquí.
¿Por qué nos aburrimos?
Los 5 tipos de aburrimiento
Para saber qué hacer con este aburrimiento, lo mejor es empezar por entenderlo. ¡Porque no, no todos los aburrimientos son iguales! Eso es lo que han demostrado unos investigadores alemanes en el artículo Types of boredom, publicado en una revista científica de psicología.
Distinguen cinco grandes tipos de aburrimiento:
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El aburrimiento indiferente: te aburres, pero, sinceramente, ¡se puede soportar! Es ese aburrimiento apático de los domingos lluviosos y de las siestas que se alargan más de la cuenta. Mirar por la ventana se convierte en una actividad perfectamente válida.
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El aburrimiento de calibración: algo no encaja, pero es imposible saber qué. Miras el móvil cada cuatro minutos, das vueltas en círculos… dentro de un rectángulo.
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El aburrimiento de búsqueda: ¡ya es oficial, te niegas rotundamente a aburrirte! Buscas activamente la manera de salir del atolladero. Hasta ordenar cables puede parecerte de repente emocionante.
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El aburrimiento reactivo: te gustaría escapar de una situación forzada (una reunión interminable, la comida familiar del domingo…) y empiezas a ponerte de mal humor. Casi te planteas convertirte en ermitaño y vivir en una cabaña perdida en el bosque.
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El aburrimiento apático: te aburres y pesa… pero pesa muchísimo. Bajón de energía, vacío interior, desconcierto: poco a poco te vas fusionando con el sofá. Unas horas más y te conviertes en un holograma.
Los beneficios del aburrimiento
« El aburrimiento es la enfermedad de la gente feliz». Gracias, Jules Renard, por esta excelente noticia, porque sí, el aburrimiento no es lo mismo que los problemas. Cuando la mente está ocupada, no tiene el lujo de aburrirse. Sin embargo, se habla de morir de aburrimiento, de engañar al aburrimiento o de matar el tiempo… Entonces, ¿hay que luchar contra el aburrimiento? ¿Es acaso un enemigo al que hay que combatir?
Nos hemos acostumbrado a llenar los días hasta los topes. A optimizar. A ocupar cada silencio, cada espera, cada trayecto. Como si un momento de vacío fuera necesariamente un problema que hay que resolver. Y, sin embargo, el cerebro está lejos de estar en reposo durante esos momentos. Activa lo que los neurocientíficos denominan la «red neuronal por defecto» (DMN, por sus siglas en inglés).
En pocas palabras, se desconecta del mundo exterior para evadirse a otros lugares: a los recuerdos, a las ideas, a la introspección. Como imaginar un proyecto para abrir una cafetería-librería en las Cévennes con tres cabras y una vieja cafetera… ¿Y a decir verdad? Hay formas mucho peores de pasar el tiempo.
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¿Cómo combatir el aburrimiento?
Ideas de actividades con pantalla
Vale, si de verdad quieres combatir el aburrimiento, podemos hacerte una lista con 5 actividades superdivertidas:
- Ver un documental de 3 horas y 40 minutos sobre los hábitos migratorios de las gambas nórdicas;
- Hacer una sesión de power yoga en YouTube (cuando ya te cuesta mucho solo intentar tocarte los pies);
- Seguir un tutorial para entender las reglas del críquet y luego ver un partido que dura cinco días;
- Ordenar las 3 899 fotos de tu móvil para crear un álbum de un máximo de 12 fotos;
- Aprender mandarín a toda velocidad (cuando, tras siete años de inglés en el colegio, solo nos acordamos de «speak», «spoke» y «spoken»).
Ideas de actividades sin pantallas
Y además, una lista original con seis ideas de actividades para que puedas alejarte de las pantallas:
- Construir un salón de jardín con palés sin usar palés;
- Tejer una bufanda con lianas;
- Aprender la técnica de la taxidermia;
- Pintar un autorretrato con subrayadores fluorescentes (aunque tu dibujo del muñeco no haya cambiado desde la guardería);
- Fabricar una mesa de centro con lo que tienes a mano y descubrir que no tienes nada a mano;
- Restaurar una silla Luis XV encontrada en la acera (¿Quién deja una silla Luis XV en la acera?).
Blablá, blablá y blablá. Pero no nos necesitas para eso, internet ya está repleto de este tipo de listas. Así que, en su lugar, te proponemos actividades sencillas y realistas para hacer cuando te aburras en casa. ¡Elige la actividad que mejor se adapte a tu estado de ánimo!
5 ideas realistas para cuando te aburres en casa
La actividad útil
Sí, probablemente tengas ese famoso cajón que contiene objetos cuya función desconoces, pero que no te atreves a tirar, por si acaso formaran parte de un conjunto indispensable. Ya sabes, ese que contiene cuatro pilas (gastadas o no, quién sabe), un candado sin llave (o al revés), un llavero con linterna que nunca ha iluminado nada y un misterioso cable que debe de ser de la época del Minitel.
Clasificar, ordenar, organizar… ¡No hemos dicho que no tengamos nada que hacer, hemos dicho que nos aburrimos! Sí, pero poner un poco de orden en el pequeño caos diario puede sentar de maravilla. ¿La solución para ponerse manos a la obra? Añade una regla del juego, como un límite de tiempo de 10 minutos, por ejemplo, o prueba el Juego del Minimalismo. Todo un reto.
La actividad creativa
¿Te apetece una actividad creativa? Desde el confinamiento, el «journaling» está viviendo su momento de gloria. Según un estudio del Ministerio de Cultura, en 2020 el 7 % de los franceses escribía textos introspectivos. Cada uno tiene su método: diarios íntimos, notas personales o escritura libre para desahogarse.
Algunas ideas para empezar:
- Escribir un relato breve a partir de una palabra elegida al azar;
- Hacer una lista de cosas que te gustaría hacer algún día;
- Anotar tus pensamientos del momento;
- Simplemente escribir… lo que te venga a la mente.
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La actividad relajante
A menudo se empieza diciendo: «Solo voy a hacer el borde». Dos horas más tarde, uno se encuentra hablando solo ante una pieza azul: «¿DÓNDE TE HABÍAS METIDO?». Las manos se mueven, la mente se calma y, de repente, la búsqueda de una pequeña pieza se convierte en tu misión principal.
Los rompecabezas tienen esa cualidad: mantienen la mente ocupada sin saturarla. Incluso pueden sumergirte en un estado de flow, en el que el aburrimiento no tiene cabida. ¿Te preocupa quedarte sin paciencia? ¡Empieza por los minirompecabezas para adultos!
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La actividad inútil (y esencial)
¿Cuándo dejaremos de querer sacar partido a cada minuto? Pues bien, te proponemos más bien que veas pasar el tiempo… sin aburrirte y sin sentir culpa. Observar, imaginar, soñar despiertos… ¡Bienvenido a la slow life!
Basta con asomarse a la ventana u observar a la gente en la terraza de un café. ¿El hombre con el tote bag amarillo que pasea a sus tres perros? ¿Sacará a tiempo la bolsita para recoger los excrementos? Qué suspense. No es útil, ni productivo, ni eficiente. Y precisamente eso es lo que sienta bien.
El arte de no hacer nada
¿Te aburres cuando estás solo, e incluso en pareja? ¡Así es la vida! ¿Y si, por una vez, no intentáramos ahuyentar ese aburrimiento? No llenarlo. No huir de él. Simplemente… estar ahí. Quizá sea lo más difícil. Pero en un mundo que nos exige constantemente ir más rápido, es un auténtico lujo.
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Fuentes :
Las tapas - Puzzle de 1000 piezas

